Trozos de teja en el suelo
Fragmentos de barro cocido en el jardín, la terraza o la acera después de una noche de viento. Significa que arriba hay al menos una pieza rota, y donde ha saltado una suele haber varias flojas.
Arreglamos la avería concreta que tiene tu cubierta —una teja partida, una cumbrera suelta, un encuentro que ha cedido— sin obra innecesaria ni levantar lo que todavía aguanta. Subimos a verlo en 24 o 48 horas y te decimos qué pasa antes de tocar nada.
Un tejado rara vez falla entero de golpe. Lo normal es que falle por un punto: una pieza que el viento ha descolocado, un mortero que se ha ido deshaciendo con los años, una junta que ya no cierra. El agua encuentra ese punto, se mete, y con el tiempo se convierte en una mancha en el techo de una habitación. Pero el tejado, en conjunto, sigue haciendo su trabajo.
Ahí es donde entra una reparación. Se localiza el fallo, se resuelve esa zona y se deja la cubierta cerrada otra vez, sin desmontar lo que está bien y sin el gasto de una obra completa. En más de veinte años subiendo a cubiertas de Cambrils hemos visto muchas casas a las que se les propuso levantar todo el tejado cuando lo que tenían era un problema de dos metros cuadrados.
Cuando de verdad no compensa reparar te lo decimos igual de claro. Si el soporte está podrido en varios faldones o llevas tres inviernos parcheando el mismo tramo, gastar otra vez en un remiendo es tirar el dinero, y en ese caso lo que toca es cambiar el tejado por completo.
Es la avería más común de todas. En Cambrils el viento de mar levanta el faldón por el borde y va soltando las piezas peor asentadas, y basta un solo hueco para que el agua entre. También se rompen al pisarlas: cualquiera que suba sin saber dónde apoyar deja media docena partidas.
Sustituimos las piezas dañadas buscando teja del mismo tipo y con un tono parecido, para que el parche no cante a distancia. Revisamos además las piezas de alrededor, porque cuando una se ha movido casi siempre hay dos o tres vecinas flojas que darán guerra el invierno siguiente.
La cumbrera es la línea de arriba del todo y la lima el canal donde se juntan dos faldones. Las dos van tomadas con mortero, y el mortero es lo primero que se agrieta con el ciclo de calor y frío. Cuando se descarna, las piezas quedan sueltas y por debajo hay paso libre.
Se retiran las piezas afectadas, se limpia el asiento, se vuelve a recibir con mortero adecuado y se sella. En cubiertas muy expuestas al viento reforzamos la fijación, porque solo con mortero volveríamos a estar igual en pocos años.
Todos los puntos donde el tejado se encuentra con algo que sobresale son puntos débiles: chimeneas, claraboyas, salidas de ventilación, el peto que separa de la casa vecina. La pieza que resuelve ese encuentro —el babero o remate— envejece antes que el resto de la cubierta, y en zona costera bastante antes.
Retiramos el remate viejo, preparamos el soporte y colocamos uno nuevo con solape correcto, de forma que el agua tenga que pasar por encima y no pueda colarse por detrás. Es un trabajo de detalle que se hace en horas y evita años de problemas.
El alero es el borde volado, la primera línea que recibe el viento y por donde se escurre toda el agua de la cubierta. Con el tiempo las piezas del borde se aflojan, el mortero se desprende y aparecen huecos por los que entran pájaros y se cuelan las lluvias de poniente.
Recolocamos las piezas de borde, rehacemos el asiento y dejamos el remate rematado, nunca mejor dicho. Si hay que ajustar la relación entre el alero y el canalón que recoge el agua, lo vemos en la misma visita.
Casi todas las averías que arreglamos se podrían haber cogido antes y por mucho menos dinero. Una cubierta con pinaza acumulada, musgo entre las piezas y matojos creciendo en las juntas retiene humedad todo el año, y esa humedad constante es la que descompone el mortero y levanta las piezas.
Una revisión consiste en subir, retirar la suciedad acumulada, comprobar pieza a pieza el estado de cumbreras, limas y encuentros, y dejar por escrito qué está bien y qué conviene vigilar. Suele bastar con hacerlo cada dos o tres años, y en pinares o con arbolado cerca, una vez al año.
Es especialmente útil si la vivienda pasa cerrada la mayor parte del año, algo habitual en Cambrils. Te mandamos las fotos de cómo está la cubierta y decides desde donde estés, sin tener que venir a comprobarlo.
Trabajamos sobre teja árabe o curva, que es la mayoritaria en las casas de pueblo de Cambrils; sobre teja mixta y plana, habitual en vivienda de los ochenta en adelante; y sobre cubiertas ligeras de chapa y panel sándwich de porches, garajes y trasteros, donde el problema suele estar en la tornillería y los solapes, castigados por el ambiente salino.
Casi ningún tejado falla de un día para otro: avisa durante meses y casi siempre desde dentro de casa, mucho antes de que nadie suba a mirar. Estas son las seis señales que más veces terminan en una llamada, ordenadas de la más evidente a la que casi nadie relaciona con la cubierta.
Fragmentos de barro cocido en el jardín, la terraza o la acera después de una noche de viento. Significa que arriba hay al menos una pieza rota, y donde ha saltado una suele haber varias flojas.
Vista desde la calle, una hilera que ha perdido la línea recta. El asiento ha cedido y las piezas han deslizado. Es de las averías más baratas de resolver si se coge a tiempo.
Aureolas que aparecen o crecen tras un temporal. Si vives bajo cubierta, el agua ya está pasando. Cuanto antes se corte la entrada, menos hay que reparar del techo interior.
Si desde el bajocubierta se ven puntos de luz mirando hacia arriba, ahí hay huecos abiertos. Por donde entra luz entra agua, y también entran pájaros y roedores.
El musgo retiene agua todo el año contra el barro y el mortero, y las raíces separan las juntas. Una cubierta verde no es pintoresca: es una cubierta que se está descomponiendo despacio.
En cumbreras, limas y remates, si el mortero cae en polvo o se desprende a trozos, ya no está sujetando nada. Es la avería previa a que el viento levante las piezas.
No todo lo que hay que reparar es un tejado inclinado de teja. En Cambrils convive con muchas cubiertas planas de bloque y con cubiertas ligeras de porches, garajes y trasteros, y cada una falla de una forma distinta y se repara con otro criterio.
En una cubierta plana, una reparación puntual tiene sentido cuando el daño está acotado: una junta que ha cedido, una fisura en el peto, un sumidero que se ha soltado. Si la capa impermeable ya ha cumplido su ciclo en toda la superficie, reparar por puntos deja de compensar y lo que toca es impermeabilizar la terraza completa.
En cubiertas ligeras de chapa o panel sándwich, el problema casi nunca está en la plancha sino en la tornillería y los solapes. Aquí el ambiente salino revienta las arandelas en pocos años y el agua entra por los propios tornillos. Se sustituyen fijaciones, se rehacen solapes y se sellan los remates perimetrales, y la cubierta vuelve a estar estanca sin cambiar una sola plancha.
Ni te vendemos una obra completa cuando el problema son cuatro piezas, ni te hacemos un apaño si lo que hay debajo pide más. Te contamos las dos opciones con lo que cuesta cada una y decides tú.
Una reparación bien hecha no se ve desde la calle. Trabajamos con piezas del mismo tipo y tono parecido, y en casas antiguas recuperamos la teja original siempre que está sana.
El tejado es la parte de la casa que nunca ves. Te enseñamos con fotos qué nos hemos encontrado ahí arriba y cómo ha quedado, sin que tengas que subir a comprobarlo.
Cuando una pieza se ha movido casi nunca está sola. Comprobamos la zona completa para que no vuelvas a llamarnos por lo mismo el invierno que viene.
Una mancha, una teja en el suelo del jardín, una zona que se ve rara desde la calle. Con eso y una foto ya vamos con una idea.
Nos plantamos en 24 o 48 horas, subimos con medios seguros y revisamos la zona y su entorno. La visita no te cuesta nada.
Con las fotos de lo que hemos encontrado y el desglose de lo que hay que hacer. Sin urgencias comerciales ni nadie esperando una firma.
Trabajamos, recogemos la obra, nos llevamos el escombro y comprobamos que la zona queda estanca. Te enviamos las fotos del resultado con la garantía por escrito.
Depende sobre todo de dos cosas: cuánta superficie está afectada y qué hay debajo de las piezas. Sustituir seis tejas partidas y rehacer diez metros de cumbrera son trabajos muy distintos, y hasta que no se sube no se sabe con cuál estamos. Estos son los niveles orientativos.
| Trabajo | Coste | Qué hace variar el presupuesto |
|---|---|---|
| Sustitución de piezas sueltas | Económico | Número de piezas, tipo de teja y si hay que buscar una compatible |
| Cumbreras, limas y encuentros | Moderado | Metros lineales, estado del mortero y accesibilidad de la zona |
| Remates de chimenea, claraboya o peto | Moderado | Número de puntos, tipo de remate y estado del soporte |
| Revisión y limpieza de cubierta | Económico | Superficie, suciedad acumulada y pendiente del faldón |
| Reparación con soporte dañado | Moderado | Superficie de rastreles o tablero a sustituir bajo las piezas |
Todos nuestros trabajos se mueven en precio de mercado. Lo que sí garantizamos es que el presupuesto que firmes es el que pagas: si al abrir aparece algo que no se veía desde fuera, te lo contamos y decides antes de que sigamos.
Cuéntanos qué has visto y vamos a comprobarlo en 24 o 48 horas. Miramos, te explicamos qué pasa y te pasamos el presupuesto por escrito, sin que la visita te cueste nada.
Somos una empresa de tejados en Cambrils con más de veintidós años de oficio, y esto es solo una parte de lo que resolvemos sobre una cubierta.
Dinos qué has visto desde abajo y subimos a comprobarlo en 24 o 48 horas. Te explicamos el alcance real de la avería antes de tocar una sola teja.
Lunes a sábado, de 8:00 a 21:00
Si está entrando agua, mejor llamar que escribir.
Sin cobrar desplazamiento en toda la comarca.